Una Mina Antipersonal Me llevó a jugar Voleibol Sentado – Historia de Vida Santa Marta

Una Mina Antipersonal Me llevó a jugar Voleibol Sentado – Historia de Vida Santa Marta

Dagoberto Mata – Deportista SportPower2 Santa Marta

4Cuando niño mi deporte favorito era el fútbol, aunque no lo jugaba bien, siempre llegaba a mi casa con los zapatos sucios o rotos. Desde que salía de la escuela en donde estudiaba, iba pateando lo que se me atravesara hasta llegar a mi casa; botellas, calabazos y piedras hacían las veces de balón. Hoy el destino cambió, juego Voleibol Sentado.

Muchas veces pensamos que la vida se nos trunca después de vivir alguna situación catastrófica o cuando somos destinados a vivir de por vida con alguna situación de discapacidad, pero no, Dios sabe cómo hace sus cosas, cómo crear al ser humano; si lo trae al mundo con una discapacidad o lo vuelve una persona con discapacidad en su andar.

Mi nombre es Dagoberto Enrique Mata Daza, soy Comunicador Social y Periodista, nací en el municipio de Bosconia, Cesar el 25 de agosto de 1985. Al cumplir la mayoría de edad, me fui a prestar el servicio militar a la ciudad de Bogotá. Después de un año de estar sirviendo a la patria, tomé la decisión de irme a seguir la carrera de las armas como soldado profesional. Nunca pasó por mi mente que podía quedar con alguna discapacidad por culpa de una mina antipersonal instalada por el frente 33 de las Farc en el departamento de Norte de Santander.

Mis recuerdos

El 16 de junio del 2007, en una operación de registro y control militar de área denominada Jaguar 2, junto a mi pelotón nos dirigíamos a combatir contra el crimen que ha azotado el departamento de Norte de Santander durante muchos años, se sentía temor, pero nunca pasó por la mente de mis compañeros ni por la mía, sufrir una herida de guerra, o mejor aún; quedar mutilados por una mina antipersonal.

Ese día ha quedado grabado en mi mente, nunca lo olvidaré. En el lugar donde nos encontrábamos; días atrás habíamos desactivado un número considerable de artefactos explosivos que ya ni recuerdo, pero había quedado una enterrada que como dijo uno de mis compañeros en su momento: tenía mi nombre.

Eran las 11:30 de la mañana cuando me encontraba junto a dos de mis compañeros jugando cartas, era la única diversión que se tenía si no estabas prestando de centinela. Uno de mis compañeros, el que se encontraba a mi lado, estaba sentado sobre la mina. Yo tenía mi pie debajo de su pierna; al momento de moverlo todos salimos a volar. 

El daño ya estaba hecho, el artefacto destrozó mi pie, mis otros dos compañeros tenían lesiones de consideración. Mi mente comenzó a jugar, a rebuscar recuerdos de mi niñez, de cómo caminaba antes, de cómo pateaba. Pensé que era el final.

Fui trasladado en un helicóptero unas 5 horas más tarde hasta Ocaña, Norte de Santander, de allí una ambulancia me llevó hasta la ciudad de Bucaramanga en donde me fue amputada la pierna por debajo de la rodilla. Pero la vida hoy me dio una nueva oportunidad, esa mina me llevó a jugar voleibol sentado.

El cambio de vida

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Poco tiempo después de haberme graduado como Periodista en el año 2015, conocí un grupo de muchachos que practicaban voleibol sentado en el Coliseo Menor de la ciudad de Santa Marta, a ellos llegué por la invitación de uno de sus líderes quien consiguió mi número de celular y me invitó. Él me explicó vía telefónica que hacía parte de SPORTPOWER2, y me dijo que las puertas de ese grupo estaban abiertas por si quería practicar algún día ese deporte.

Pasaron los días y siempre sacaba una excusa para asistir a los entrenamientos hasta que se dio; fui un fin de semana y me gustó, hoy solo espero que llegue el sábado o domingo para ser uno de los primeros en llegar a entrenar; este deporte ha cambiado mi estilo de vida sedentario. Después de perder mi pie en esa mina, no pasó jamás por mi mente practicar algún deporte. Hoy juego voleibol sentado.

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